DOCTRINA “La educación sexual para niños, niñas y adolescentes en Colombia”
- Javier Mauricio Amaya T.

- 25 jul 2019
- 3 min de lectura
La educación sexual para niños y adolescentes, que es el tema central de este trabajo, se define como el proceso de enseñanza aprendizaje, cuya finalidad es desarrollar en los educandos, hijos, o simplemente futuros ciudadanos, habilidades para tomar decisiones informadas, autónomas, responsables, placenteras, saludables y orientadas al bienestar propio y al bienestar social. Los adolescentes deben aprender a manejar situaciones, de acuerdo a las siguientes temáticas: “relacionados con el cuerpo y el desarrollo humano, la reproducción humana, la salud sexual y reproductiva y los métodos de anticoncepción, así como las reflexiones en torno a actitudes, intereses y habilidades en relación con las emociones, la construcción cultural de la sexualidad, los comportamientos culturales de género, la diversidad sexual, la sexualidad y los estilos de vida sanos, como elementos fundamentales para la construcción del proyecto de vida del estudiante”.
Dicho aprendizaje puede darse como producto de la instrucción impartida por los padres, como en los centros educativos a donde asiste el educando. Es responsabilidad de la familia, la sociedad y el estado de manera corresponsable y tiene como objetivo proveer elementos para contribuir a su reflexión y a una más clara, racional y natural asunción de la corporeidad y subjetividad. De esta forma las elecciones y actitudes que se adopten (en un campo que pertenece por definición a la Intimidad y al libre desarrollo de la personalidad), serán conscientes y responsables".
Existe un debate sobre los contenidos que deben impartirse en la educación sexual. Hay una fuerte oposición de ciertos actores a que sea impartida por diversas razones entre las que se encuentran las de tipo religioso y otras de tipo valórico. Algunos de estos sectores sostienen que la información sobre materias relacionadas con la sexualidad fomenta el inicio precoz de la actividad sexual, lo cual ha sido refutado empíricamente.
Los anteriores actores parecen olvidar que los medios de comunicación en su afán de vender a través del sexo con fines mercantilistas, son los que están educando a los niños y jóvenes bajo la perspectiva del consumismo y de la ideologización del consumo. Así mismo, la exposición de los niños y adolescentes a todo tipo de contenidos irrestrictos puede afectar el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.
Dentro de los riesgos biológicos de la falta de educación sexual, están los abortos sépticos, las enfermedades de trasmisión sexual, los embarazos tempranos y la maternidad adolescente que viene a constituir un dilema demográfico, económico y de perpetuación de pobreza. Igualmente, los niños nacidos pueden sufrir desnutrición y las madres ser víctima de marginación al no encajar en el sistema social. Lo anterior perturba el desarrollo armónico de toda la sociedad.
Por el contrario, la educación sexual en la escuela, ha demostrado ser un factor coadyuvante, en el inicio tardío de relaciones sexuales y el uso de métodos anticonceptivos en el caso de presentarse.
En cuanto al hogar, es el primer lugar donde se inculcan valores y actitudes frente a la sexualidad, lamentablemente en su mayoría, perpetúan erróneos estereotipos de comportamiento, como en el caso del género, los cuales no son cuestionados sino asumidos como preconceptos válidos a la hora de trasmitir lo que se consideran roles y modelos correctos de conducta, perpetuando la desigualdad y la discriminación especialmente hacia la mujer. Por lo anterior se hace urgente que los estados desarrollen programas y política pública dirigida a la enseñanza de los padres, quienes a su vez serán los maestros de sus hijos (futuros ciudadanos de la nación).




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